Participar es un derecho y un deber ciudadano. Los espacios de participación aquí contemplados especialmente son los centros docentes, las asociaciones y colectivos diversos, y hasta las propias empresas.
Pero no basta proclamar el derecho y el deber de participar. Sin el conocimiento y el dominio de metodologías y técnicas de participación, su reclamo será poco más que demagogia. Su conocimiento y su fácil manejo forman parte de la educación para la participación. A ese objetivo responden estas páginas.
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