Dibujado por Gianluca Maconi (Pordenone, 1977), el cómic retrata al pensador e insinúa que el móvil del crimen fue su voz incómoda para el poder: Pasolini rechazaba al sistema imperante, controlado por la banca y el gran capital. «Echo de menos a la gente pobre y auténtica que luchaba por destruir al amo sin transformarse en el amo. Al estar excluidos de todo nadie los había colonizado», dijo en su última entrevista.
«Ante todo hemos perdido a un poeta… Es una perdida irreparable para sus amigos, para quienes lo estimaban, para el pueblo italiano. Con él hemos perdido un testigo constante de las contradicciones de nuestra que trataba de provocar reacciones activas y benéficas en el cuerpo inerte de la sociedad italiana», dijo Alberto Moravia en su oración fúnebre
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