Ni los mercados ni las entidades, públicas o privadas, toman decisiones. Decir que “el mercado, que la Reserva Federal o que Goldman Sachs ha decidido...” es una abstracción. Deciden, siempre, personas. Son, siempre, personas con gran poder y esas decisiones suponen consecuencias de enorme importancia.
La actual crisis económica mundial, que tiene su origen en el sector financiero en Estados Unidos, demuestra claramente esa afirmación. En su origen hay, por un lado, unas conductas, en algunos casos presuntamente delictivas, de grandes capitanes de grandes empresas financieras (los allí llamados “banksters”) guiadas por la codicia y aderezadas con la prepotencia y la arrogancia. Del otro lado están las decisiones o no decisiones de los reguladores y supervisores públicos, convencidos a ultranza del dogma de la perfección de los mercados y la inconveniencia de regulación de los mismos.
Se produce así una perfecta simbiosis entre lo que genéricamente se denomina Wall Street y esos reguladores instalados en el fundamentalismo del mercado, con consecuencias catastróficas. No para ellos sino para miles de millones de personas en todo el mundo.
Luis de Velasco es licenciado en Ciencias Económicas y en Derecho y Técnico Comercial del Estado. Fue Secretario de Estado de Comercio entre 1982 y 1986 y jefe de la Oficina Comercial de España en Santiago de Chile (1967-73), Malabo (1979-80) y Nueva York (2000-05). Este último trabajo fue el que le permitió conocer bien, sobre el terreno y no de oídas, la política y la economía de Estados Unidos.
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