Esta poesía se encuentra en el extremo opuesto a una poesía narrativa (especie de diario de lo insignificante), como resultado de una intensa carga interior en la que el deseo y la angustia se mezclan. Las palabras fluyen, impregnadas de oscuro anhelo, de sorda protesta contra la vida insuficiente, en una poderosa exaltación de las primarias fuerzas vitales partiendo de la misma esencia del lenguaje. Así, las palabras, conteniendo una formidable carga emotiva, confluyen y se fusionan, se deforman y adaptan para constituir la más poderosa unidad rítmica, sonora y emocional que pueda dar la poesía..." (Aldo Pellegrini)
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