Fuera de Lugar, las memorias de Edward Said, permiten comprender las tensiones que llevaron a uno de los más lúcidos intelectuales de las últimas décadas a definir su campo de intervención y su punto de vista, sobre todo en lo que se refiere a las difíciles relaciones entre identidades culturales, imperialismo y guerra.
A principios de los años noventa Said comenzó a luchar contra una leucemia que entonces le diagnosticaron y esa enfermedad lo llevó a buscar el origen de sus intereses como intelectual y político. El libro exhibe, de algún modo, las razones de la diversidad de sus conocimientos, tanto como la necesidad que tuvo de generar nuevos conceptos de cultura que se adecuaran a su propio devenir. Said es un árabe, hijo de un americano de origen palestino y una mujer palestina, ambos protestantes, que nació en Jerusalén, pero se educó en El Cairo en colegios ingleses destinados a la burguesía, que finalmente emigró a los Estados Unidos, para estudiar en Princeton y Harvard. Esa mezcla de orígenes, etnias, religiones y ciudades en las que vivió le dio el marco fundamental para que su vida estuviera plagada de preguntas conflictivas en relación con su propia identidad. El título del libro hace referencia a la incomodidad pertinaz de la definición de sí mismo y a las artimañas para zanjarla.
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