La autora de esta obra es una destacada investigadora de las relaciones internacionales de América Latina, y ha dedicado buena parte de sus trabajos al seguimiento de la problemática africana en general y de Sudáfrica en particular. El trabajo que nos presenta es fruto de una incesante y original exploración de perspectivas teóricas aptas para explicar las relaciones Sur-Sur. La utilización de Brasil a modo de espejo permite entender los altibajos en las relaciones argentino-africanas y comprender las causas por las cuales los impulsos argentinos carecieron de un afecto acumulativo para cristalizar una política hacia los países africanos. Las relaciones de Argentina y Brasil con el gobierno de la Sudáfrica racista, así como las estrategias de acercamiento que ambos implementaron con la Sudáfrica democrática después de 1994, permiten contraponer claramente dos modelos distintos de construcción de una política exterior.
El libro ofrece un aporte que desnuda la incoherencia y la improvisación que han guiado la política exterior argentina hacia África. La imagen que Argentina encuentra al mirarse en el espejo brasileño es la de un país que todavía no ha sido capaz de elaborar una agenda seria, realista y responsable de política exterior. Y esto no sólo para África sino también para otras regiones como Medio Oriente y Asia.
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